Escudo CicloAxarquía Colabora: olinet.es

Crónica

25-jul-2004

El Pico del Veleta

" Cicloturista y CicloAxarquía "

La salida fue como siempre, desde Cenes de la Vega, a unos 2,5 kilómetros antes de la cicloturista oficial que partió de Pinos Genil (este año coincidieron ambas movidas).

El ambiente globeril era extraordinario, con los ciclistas saludándose afablemente, incluso reconociendo a viejos guerreros de anteriores batallitas (como el club de Motril con quienes coincidieron en Trevélez). Había "buen rollete". Se vio bastante participación de todas las condiciones, desde el que iba en mtb de 200 € con bermudas, hasta el  "patas pelás" con Dura Ace y glucosa “fino-fino” como un podenco.

Partió la salida oficial, y los globeros del Cicloaxarquia (Juan, Pepe, Alfonso, Guille y Rafa) equipados al completo y más bonitos que un San Luís de palo, estrenando uniformidad, aprovechan la confusión reinante para tomarse unos cafecitos y unas torrijas en el bar de guardia. El camarero pensaría que la jauría globera se había marchado, pero no era así: los más glotones estaban por desayunar todavía. Una vez que cargaron calorías, tenían un motivo evidente para perderlas: subir hasta donde se pudiera.

Salieron con más de media hora de retraso con respecto a la cicloturista. El ritmo de inicio era mas bien lentito, casi el mismo con el que se acabaría la etapa (rara cosa). Un calentando como Dios manda en pleno Veleta es media subida, y si encima van regulando sin sprints ni puntos, entonces el final será exitoso.

El pobre de Guille ya había avisado que no tenía la barriguita bien, pero le echó un par de piñones y subió burra hasta donde se pudiera. Cumplió hasta Pradollano (que ya estaba bien), soltando gases a escape libre en soledad y plena armonía con el medio ambiente.

El bueno de Juan comenzó la marcha a su ritmo. Ya podían ponerle dos Veletas que ya se las ingeniaría para acabar aquello (jeje, ya vereis).

Rafa últimamente entrena algo menos por culpa del curro. Salió con la misma ilusión que en ediciones anteriores pero reservando, y es que se le ve algo más corpulento (sobretodo por por la zona abdominal). Al igual que el año pasado, se marcó como meta llegar a La Barrera sin bajarse, y si sobraba gasoil hasta donde quedasen piernas.

Pepe está en línea, fino y entrenado, condiciones más que suficientes para afrontar con éxito una subida de este tipo donde el peso y el fondo físico juegan un papel determinante.

Alfonso viene también más gordito por las vacaciones, pero como no ha dejado de entrenar puede llevar la talega con honor.

Tras unos kilómetros de marchar juntos el grupo se va separando. En el barranco de Las Víboras van por delante Pepe, Rafa y Alfonso que se paran a llenar el bidón el la fuente y escuchar por primera vez los comentarios de si era más duro el Veleta o la Pandera. Rafa no para a abrevar ya que tenía dos botijos y una arroba en la espalda. Pepe paró pero como tampoco tenía mucha necesidad volvió a la carga para no enfriarse. Alfonso no duda en repostar para más tarde ponerse cachondo en en busca de los dos "escapados"; mientras, escuchaban la diversidad de opiniones globeriles sobre Pandera vs. Veleta.

Continuan a un ritmo ya más vivito. La pendiente baja un poco y el nivel de calentamiento era evidente: algunos globeros empezaban a echar humo. Mientras, Juan y Guille mauraban por detrás.

Alfonso se adelanta un poco, pero a pocos minutos escucha la bici de Pepe con su típico (ya casi clásico) tintineo de cadena a ritmo de rebufo. Los dos globeros resoplando al compás de las sonoras pedaladas, una mirada hacia atrás y se percibe que la marcha la forman la MOTO-1 compuesta por ellos dos, la MOTO-2 con el “insiequitore” Rafa, y la MOTO-3 enfocando la ascensión de Juan y Guille.

La MOTO-1 se pone cachonda. Alfonso se encoña, y de 140 lpm pasa a 165. Pepe pone una marcheta constante e intensa. Alfonso empieza a notar como el pie derecho se le queda dormido y sin sensibilidad. Cuando ya han pasado unos 20 kms comienzan a adelantar a globeros de la cola de la cicloturista de forma masiva. Muchos van en bicicleta de montaña con un desarrollo muy blandito, mientras otros se les veía que la constante y dura subida les ha pasado factura, marchando malamente “atrancaos perdíos” soñando con un mecánico que les montara un triple allí mismo. El resto de los 13 km restantes hasta la barrera fueron con la misma tónica .

Pepe y Alfonso no se paran ni bajan el ritmo. Los riñones empiezan a dar avisos del sufrimiento que no se mitigarían hasta coronar el Veleta. Se ven numerosos grupos con su uniforme reglamentario y comprobamos como muchos de ellos también han optado por la combinación de colores azul-amarillo otros amarillo-negro, destacando la presencia de un numeroso grupo con estos colores que era del Ronquillo (Sevilla) y que iban ciento y la madre, incluso una fémina subiendo elegantemente, echando de menos las combinaciones en tonos rojos de otros años. También se vieron algunos mallots de recuerdo de la Pandera. Para Alfonso, la dureza Pandera son solamente los 8 últimos kms, pero eso sí, son como los primeros amores: cortos e intensísimos.

Estando en estas conjeturas se encontraron con el mejor anfitrión de la Pandera, el amigo José Manuel, un globero afincado en Madrid, natural de Castillo de Locubín (Jaén) y la mar de resalao que no se pierde oportunidad para hacerse una cicloturista. Al saludarle, preguntó por Rafa (iba en la Moto-2 a remolque) por si venía atrás “maurando...., jajajaj”, y es que el palabro “maurando” le hace mucha gracia. Es un tío genial.

Ya antes del desvío de Pradollano las espaldas empiezan a sentir los pinchazos de los sufridos riñones. Se agradece el fresquito de la brisa serrana y no se hecha de sobra el peso del chubasquero pensando en la bajada.

Mientras los jinetes del Cicloaxarquia van acumulando cansancio y dolor, que no desánimo, todavía hay ganas e ilusión en encumbrar el mítico Veleta que ya se adivina en la lontananza una empinada breña desafiante de la que los valientes globeros Axarcos darán buena cuenta llegado el momento.

Una vez metidos en el desvío que da a la larguísima carretera que conduce a la barrera las fuerzas comienzan a hacer aguas, pero un golpecito mas de riñón y con el 25 bien engranado solo es cuestión de paciencia y aguantar un poco hasta que al fin aparecen a tiro de piedra los caros kioscos de la barrera con multitud de globeros, familiares, amigos y aficionados repostando bebidas isotónicas o espirituosas según el caso y la aficion.

La Moto-1 esperó unos momentos por si venía Rafa, pero para no enfriar y a sabiendas de la escasa probabilidad de que el globero del quintal pasara la barrerita, se estiraron un poco y cruzaron el límite: ¡ que Dios reparta suerte y mitigue los efectos de la penitencia, porque lo cierto es que a la cima solo se puede llegar ayudado por el pecado de la vanidad !

Alfonso piensa que va sobrao. No le hace falta meter el 28. Seguido de Pepe, ambos van con un buen ritmo tranquilito para no maurar sin descomponer la figura. Solo faltan 9 kms hasta el final ¡esto esta hecho!. Se pasan los kilómetros cada vez con más dificultad, pero ya solo faltan 7 Kms. Ya el 25 no viene ni largo ni corto, sino que está PROPIO. Pepe se queda algo más atrás regulando, mientras Alfonso no se acordaba del calvario del ascenso. Se acordó de la guasa con Ramón del año pasado, del sobrenombre "El águila del Veleta", con lo bien que lo pasaron aún con la sensación de sufrimiento esbozando una sonrisa, la sonrisa del maúro-perdío.

Los metros ya pasan cada vez más despacio. Se ven muchos ciclistas apeados de sus monturas y que a patita intentan cubrir la distancia que les haga falta para recuperase del maúre y volver a montar. Se siguen adelantando a multitud de globeros excepto a uno, que pega una voz diciendo algo ininteligible, mientras Alfonso extrañado mira a ver que pasaba, se percata de que el chaval llevaba un sonotone del 12. Luego se entenderían mejor.

Alfonso sigue la marcha. Cada vez la cosa está más dura. Incluso intentando beber, se le cae al suelo el bidón. Al agacharse a recojerlo le viene un mareo por el maúre y la altitud. A estas alturas se está de bici hasta el casco cuando empiezan los socabones en el asfalto. Los ciclistas que han coronado bajan dando animos “¡... venga... vamos ... que solo quedan dos...!”.”¿ Dos? , pero ¿qué coño dos si es lo mismo que me quedaba hace media horaaaaaaaa?”.

Nada, que el monte no se acaba. Un ratito de pie para descansar la espalda que ya queda poco. Y entonces la mente piensa y piensa... y si le meto el 28, voy mas descansadito y llego bien; ya solo falta 1 km. Otra vez el tío del sonotone a unos metros y a dos del grupo del Ronquillo. A Alfonso le florece el espíritu más globero y engrano el 25; luego el 23 y llega a la METAAAA a lo campeón. Saluda al tío del sonotone que en su lengueje le dijo que habia tenido problemas con la cadena, y que solo tenía que comprar una nueva y que se la bendijera el PAPA . Tardé unos 7-8 minutos en entenderlo pero el gobero era persistente y no se dio por vencido hasta que no me enteré de lo que me quería decir.

Ya en la bajada, se encontró en unos metros a Pepe que pregunto casi suplicante cuanto faltaba. Más adelante se encontraron con Jose de Castillo de Locubin, quien saludó muy amablemente. Después, a 2,5 km venía Juan reconfortado con las palabras de ánimo con que te alientan los que bajan; el muy cuco se pegó una maniobra astuta dejándose caer a por el coche, subiendo a cuatro ruedas hasta Pradollano, y remantando la faena en bici a tiempo (jejeje). Luego la bajada la harían Pepe y Juan en carro.

Alfonso siguió hacia la barrera esperando encontrar a alguien, pero ya no quedaba nadie: Rafa bajó en cuanto tomó una cañita fresquita, y Guille hizo lo propio tras darse un paseo por el pueblo.

Destacardos contratiempos de dos conductores de coche que salieron bien vitoreados por los ciclistas presentes. Es precisamente en la bajada cuando uno aprecia lo que se ha subido. La inercia ponía los globeros a 60km/h sin dar pedales.

Rafa hizo 2:50 h en llegar a la barrera, más lento que el año pasado, pero mucho menos sufrido. De hecho, según comentó al día siguiente no tenía ninguna molestia ni reflejo del maure, y es que el triple da mucho juego.

El itinerario de la subida lo marcó la Guardia Civil, cortantdo la carretera a mitad de la subida para dividir el tráfico de la cicloturista y del resto. Cuando Guille pasó por el cruce, optó por subir por la derecha ya que prefería darse un garbeo por el pueblo y no maurar más de lo que la tripa le estaba zurrando. Se comentó que para el año que viene sería muy interesante hacer coincidir la etapa con la cicloturista precisamente por este tema.

Destacar la impresionante actuación de los deportistas que estaban entrenándose para la subida a pie del próximo. Una pareja con casacas del Betis estaban haciendo series con rampas del 7% adelantando globeros como si estuvieran cojos. Una chica muy apañada, se puso a rueda de Rafa y éste que llevaba un ritmo fijo de 9-10 km/h le hizo de liebre durante varios kilómetros. El compañero que estaba haciendo series adelantando “a to quisqui”, en una de las “entacás” le pidió agua a Rafa al verle tan “preparao”: dos bidones, un camelbak, un plátano, bocatas, etc..., y éste le dio un bidón para que se refescara, aprovechando para explicar tanto entrenamiento a patita. Menuda cara se les ponía a los globeros cuando primero te adelantaba un tipo corriendo, poco despues un gordito en bici (el Rafa) y detrás una rubia-cañón corriendo también.

El primero en llegar a la pizzería fue Guille, quien se estaba “jartando” a tapas (ya saben que en Granada es caña x tapa). Rafa le dio el relevo en tal menester, pero como no venían el resto, se sentaron a ver la Fórmula-1 a esperar. Se la tragaron enterita. Por fin aparecieron. Alfonso y Guille emprendieron la vuelta, mientras Pepe, Juan y Rafa almorzaron debidamente.

En Granada se llegaron a los 40 grados, aunque por suerte en el puerto no se superaron los 22. Ha sido el mejor clima de las últimas subidas, sin viento, ni frío y sin excesivo calor.

Cronistas: Alfonso y Rafa.

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