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Crónica

27-mar-2005

Puerto de los Carboneros

" 3 cuestas como 3 cruces "

El cambio de hora y una persistente tos de Rafa dejaron el grupo reducido a tres valientes globeros que madrugadores se presentaron a las 8:30 en parrilla de salida. Como Juan no se acordó de adelantar el reloj-despertador la horita de rigor, tuvo que dejarlo como se verá a continuación para más adelante. Los asistentes al duro maure de hoy fueron:

  • Juan
  • Pepe
  • Guille
  • Alfonso

Se sale a ritmo de calentamiento, comentando lo extraño de la ausencia del bueno de Juan que habitualmente es el primero en montar guardia en el murete de la gasolinera a la espera de los compañeros de fatigas. Después se comenta la imperiosa piarda del insigne globero Rafa, y del sospechoso mensaje dejado tempranamente en el móvil de Alfonso que decía " no paro de TOSER. Me quedo en la cama....". Alfonso lo lee en alto para aviso de la tropa, y tan solo de una palabra se trunca la T por una J y creemos que una S por una D. Esta visto que la horita de menos hace estragos en los oídos. Saludos al encamado Rafa esperando una pronta y agradable recuperación del insaciable Reverso Tenebroso.

Estando es éstas y con la guasa pertinente vemos que se acercan dos viejos amigos que nos adelantan a un ritmo más vivillo que el nuestro: eran Manolo “ErDergao” y Javier “Rominger” del 22x28. Nos saludamos y seguimos a ritmo suavecito hasta que alguien da aviso de que continuando a ese ritmo los pulsómetros iban a calar, con lo que se recomendó avivar un pelín más la leña hasta llegar a la KK donde nos volvemos a encontrar a nuestros amigos. Así continuamos juntos hasta el cruce de Algarrobo, donde se pierde de vista a Rominguer y más tarde en la cuestas maurantes de Sayalonga a Manolo donde ya no se supo más de ellos.

La subida al principio fue algo rapidilla. Alfonso y Guille tiraron duro al principio. Después bajaron el ritmo seguidos de Pepe para agruparse una vez pasado el pueblo, donde un mensaje de Juan nos alertó que el motivo de su ausencia fue que se quedó “sopa perdío”, partiendo raudo y veloz hacia el encuentro por Canillas de Aceituno. Con este arreglillo se ahorraría las 3 cuestecillas que como tres cruces se clavaron en nuestro corazón (muy astuto el bueno de D. Juan, jejeje. El Rafa también es astuto, sí. Los globeros últimamente están muy listos). La primera de ellas que está a la derecha después de un puertecillo muy llevadero se afronta con lamentos y suspiros. La segunda se sube con suspiros y sollozos a ritmo de galápago. Después la bajada a 75 Km/h según datos de la Moto-1 de Guille, y por ultimo la “cosita especial”, la subidilla de Salares que se acomete con sollozos y llantos pero se maura a buen ritmo sabiendo que ya pasó lo peor.

La primavera a despertado... con ella miles de seres de los tres Reinos tras su letargo invernal  como por arte de magia eclosionan silenciosamente tiñendo de mil colores campos, montañas y corazones. Cantos de jilgueros, camachos, verdones y chamarices nos contagian la alegría de vivir y nos alertan de la llegada del buen tiempo; los globeros no cabemos de gozo, el valle está espléndido, colorido y salvaje, detrás la sierra de Almijara y sierra de Alhama igualmente adornadas para recibir la nueva estación. Es momento para la contemplación; estamos divisando al frente cuando aparece Juan tocado con una gorrilla clásica y celebramos el encuentro parándonos en el puente para ver correr el agua y comentar alguna cosilla.        

Ya está cerca Canillas de aceituno. En la Maroma quedan aún retazos nevados y se mete espuela hasta avanzar por unas angostas callecillas que nos llevan a dar por el olfato con un bareto donde expenden cafelillos y churros solventando inopinadamente el esperado avituallamiento.

Seguidamente nos acercamos a la plaza del pueblo, la cual seguía en obras. Cogemos agua y nos asomamos a ver a nuestro amigo del "omnia per ipso facta sunt" para ver la cara que le pintaron al pobre moro destituido y cautivo con una cadena de mil pares de huevos (si se permite la expresión), pero sigue impávido y con buen aspecto a pesar de los años y de las circunstancias de la vida.

La bajada de Canillas sin novedad, salvo los avisos de ráfagas de viento. Se decide no salir a la autovía, que salvo el trozo que esta en obras, es muy llevadero y mucho más agradable a la vista. Además se hace una parada para recoger algo de morera para el ganado gusanar.

Pasamos por Vélez donde el viento nos avisa que viene de cara con la idea de darnos la lata, así que acordamos ir a relevitos y aguantar el chaparrón como pudiéramos y colaborando el pelotón llegamos cansados (pero contentos) dando por finalizada una bonita excursión que cubrió 94 kilómetros y 4:11 h además de 11 irrelevantes segundos que el escribiente pone por que le viene en gana a modo de colofón.   

Cronista: Alfonso.

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